¿Alguna vez te has preguntado por qué algunos pasteles mantienen su frescura durante semanas mientras que otros se secan en días? ¿O por qué ciertos bizcochos tienen una textura más esponjosa y un color más uniforme? La respuesta está en un ingrediente a menudo subestimado: el aceite. En la industria de la panadería y pastelería, la elección del aceite no es un detalle trivial, sino un factor determinante para el éxito de tus productos, especialmente si exportas a mercados exigentes. Hoy te explicaremos por qué el aceite de soja refinado con bajo ácido graso libre se ha convertido en la opción preferida de las empresas exportadoras y cómo puede transformar tus productos.
Los ácidos grasos libres (AGL) son compuestos que se forman cuando los triglicéridos, los componentes básicos de los aceites, se descomponen. Aunque una pequeña cantidad es normal, niveles elevados (superiores al 0.5%) pueden tener consecuencias negativas graves en tus productos:
Imagina enviar un contenedor de galletas a Europa y que al llegar, el 20% de la mercancía ya ha perdido su frescura debido a un aceite inadecuado. Los costos de devolución y la reputación dañada serían incalculables. Es por esto que las empresas serias invierten en aceites con bajo contenido de AGL.
El secreto del aceite de soja refinado con bajo AGL radica en un proceso de refinación meticuloso que elimina impurezas y estabiliza el producto. A diferencia de los aceites crudos o semirefinados, este proceso consta de cuatro etapas cruciales:
En esta etapa, se eliminan los fosfolípidos (gomas) que pueden causar turbidez y reducir la estabilidad del aceite. Mediante tratamiento con agua caliente o ácidos, se separan estas impurezas, lo que mejora la claridad del producto.
Aquí es donde se reducen drásticamente los ácidos grasos libres. Se añade una solución alcalina (generalmente hidróxido de sodio) que reacciona con los AGL formando jabón, el cual se separa por centrifugación. Este paso reduce los AGL de un 80-90%, llevándolos de niveles típicos de 2-3% en el aceite crudo a menos del 0.1% en el producto final.
Se utiliza tierra de diatomeas o carbón activado para absorber pigmentos, peroxidos y residuos restantes. Esto no solo mejora el color del aceite (haciéndolo más claro y uniforme), sino que también elimina compuestos que podrían causar oxidación prematura.
Finalmente, el aceite se calienta a altas temperaturas (200-240°C) en vacío para evaporar compuestos volátiles que causan olores y sabores no deseados. Este proceso garantiza un aceite con sabor neutro, ideal para no alterar el perfil de sabor de tus productos de panadería.
No todos los aceites son iguales, y en panadería, las propiedades técnicas marcan la diferencia. Aquí te presentamos una comparación real entre el aceite de soja refinado con bajo AGL y otros aceites comunes:
Como puedes ver, el aceite de soja refinado ofrece una combinación única de alta estabilidad, bajo contenido de AGL y precio competitivo. Su punto de humo elevado (230°C) lo hace ideal para horneado a temperaturas altas, evitando que el aceite se degrade y emita humos o sabores desagradables.
No solo hablamos de teorías: numerosas empresas exportadoras han experimentado mejoras tangibles al adoptar el aceite de soja refinado con bajo AGL. Aquí tienes algunos ejemplos:
Antes: Utilizaban aceite de girasol semirefinado. Sus croissants perdían frescura después de 3 días y presentaban variaciones en color. Las devoluciones representaban el 15% de sus envíos.
Después: Cambiaron a aceite de soja refinado con bajo AGL. Resultados:
Antes: Usaban manteca vegetal para sus pasteles rellenos. Los costos de producción eran altos y los productos presentaban grasa visible en la superficie después de 4 días.
Después: Optaron por aceite de soja refinado. Resultados:
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