En la producción de piensos para ganado, especialmente aquellos basados en soja, la eficiencia y la calidad del proceso de extracción de aceite son factores críticos que impactan directamente en el valor nutricional y económico del subproducto: el harina de soja (o "soy meal"). El método de extracción por solvente, utilizando hexano como disolvente, es una tecnología madura pero aún poco comprendida por muchos fabricantes de piensos en mercados emergentes.
El hexano tiene una alta afinidad química con los aceites vegetales, lo que permite extraer hasta un 95-97% del aceite contenido en las semillas de soja. Según estudios de la Universidad de Illinois, este método reduce el contenido residual de grasa en la harina a solo 1–2%, comparado con el 4–6% típico del prensado mecánico. Esta reducción no solo mejora la digestibilidad del proteína sino que también aumenta su densidad energética, crucial para ganadería intensiva.
Un estudio publicado en la revista Journal of Animal Science (2022) muestra que los animales alimentados con harina de soja procesada mediante extracción por solvente presentan un aumento del 7–10% en la ganancia de peso durante la fase de engorde, gracias a una mejor disponibilidad de aminoácidos y energía.
No basta con usar hexano: el éxito está en controlar tres variables:
Estos ajustes permiten aumentar la eficiencia del proceso en un 15–20%, según datos de plantas en Brasil y Argentina. Además, se reduce el consumo de energía y se minimiza el riesgo de contaminación térmica del producto final.
Una característica poco apreciada del sistema de extracción por solvente es su capacidad de reciclaje. En instalaciones modernas, más del 98% del hexano utilizado se recupera mediante destilación fraccionada. Esto significa menor costo operativo —alrededor de $0.03/kg de soja— y cumplimiento estricto con normativas ambientales como las de la EPA o la UE.
Empresas como Bunge y Cargill han integrado estos sistemas en sus líneas de producción desde hace más de 20 años, reportando una reducción del 30% en emisiones de VOCs (compuestos orgánicos volátiles) y una mejora en la reputación ESG de sus marcas.
Una fábrica de piensos en Perú implementó este método en 2023. Con un solo cambio técnico —optimización de temperatura y tiempo— logró reducir el contenido de grasa en la harina de soja de 5.2% a 1.8%, mejorando su precio de venta en un 12%. La inversión inicial fue recuperada en menos de 10 meses gracias al ahorro en costos de materia prima y mayor valor agregado del producto final.
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