En la industria de los piensos animales, la extracción con solvente es una tecnología clave que permite obtener una harina de soja de alta calidad con un contenido residual de grasa inferior al 1–2%. Este método, que utiliza hexano como disolvente, supera significativamente a la prensa mecánica tradicional, donde el residuo de aceite puede alcanzar entre el 4% y el 6%. Según estudios de la Universidad de Illinois (2022), la extracción con solvente aumenta la recuperación de aceite hasta en un 98%, mientras reduce el consumo energético en un 30% comparado con procesos térmicos.
La eficacia del proceso se basa en la afinidad química entre el hexano y los lípidos. El hexano penetra rápidamente en las semillas de soja, disolviendo el aceite sin dañar las proteínas. Esto permite obtener una harina más pura, ideal para formulaciones de piensos donde la digestibilidad y el valor nutricional son críticos. Además, la temperatura controlada (35–45°C) y la presión atmosférica reducida optimizan la extracción sin afectar la estructura celular.
Datos clave:
Una parte fundamental del éxito del proceso es la recuperación y reutilización del solvente. Los sistemas modernos permiten recuperar hasta el 99.5% del hexano utilizado, lo que no solo reduce costos operativos sino también impactos ambientales. Empresas como Penguin Group han implementado tecnologías de destilación en vacío y condensación fraccionada que minimizan pérdidas y garantizan cumplimiento estricto con normativas ambientales europeas y asiáticas.
Según datos de la Asociación Internacional de Aceites Vegetales (IVL, 2023), los costos anuales por pérdida de solvente pueden superar los $50,000 USD si no se aplican técnicas de reciclaje. En contraste, las instalaciones con sistema cerrado de recirculación logran retornar el 97% del solvente en menos de 24 horas, lo que mejora la rentabilidad del proceso incluso en plantas pequeñas.
Un cliente en Argentina reportó problemas de inconsistencia en la calidad de la harina después de cambiar su proveedor de equipos. Al auditar su línea de extracción, descubrimos que el flujo de solvente era irregular debido a una válvula mal calibrada. Tras ajustar la configuración y añadir sensores de nivel automático, logramos estabilizar el contenido de grasa en 1.1% ± 0.2%, cumpliendo con las especificaciones de exportación a Europa. Esta experiencia fue clave para desarrollar nuestra guía técnica interna.
Estos casos demuestran que la optimización no solo depende del equipo, sino también del monitoreo continuo y del conocimiento técnico aplicado. Por eso, ofrecemos soporte postventa integral: desde capacitación técnica en sitio hasta asistencia remota en tiempo real.
¿Listo para transformar tu planta de extracción? Nuestros sistemas están diseñados para adaptarse a tu escala actual y futuro —sin comprometer calidad ni sostenibilidad.