En la industria de piensos animales, la eficiencia del sistema de recuperación de solventes es clave para reducir costos operativos y garantizar la calidad del producto final. Según estudios de la Universidad de Illinois (2022), una planta bien diseñada puede reducir el consumo de hexano hasta un 35% frente a sistemas obsoletos.
El control del contenido de aceite en la harina de soja debe mantenerse entre 1% y 2%, según normas de la Asociación Internacional de Productores de Aceites Vegetales (IPOA). Un mal diseño del sistema de desolventización puede llevar a valores superiores a 2.5%, afectando la digestibilidad y el valor nutricional del producto.
Ejemplo práctico: Una planta en Argentina que reemplazó su torre de extracción por un modelo con mejor distribución de flujo logró reducir el tiempo de desolventización en un 22% y disminuir la pérdida de solvente en un 40% durante 6 meses consecutivos.
La elección del equipo no es solo cuestión de marca. La eficiencia térmica del condensador influye directamente en la recuperación del hexano. Equipos modernos con intercambiadores de calor tipo placas alcanzan eficiencias superiores al 92%, mientras que los antiguos modelos de tubo y coraza rara vez superan el 75%.
Además, la integración automática entre el extractor, el evaporador y el desolventizador mejora la estabilidad del proceso. Sistemas con PLCs programables permiten ajustar automáticamente las temperaturas y presiones según la carga de material, evitando picos de temperatura que causan quemaduras en el producto.
Estas mejoras no solo optimizan el rendimiento técnico, sino que también cumplen con regulaciones ambientales como la EPA o la normativa europea REACH, que exigen un manejo seguro de solventes orgánicos.
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