El aceite de soja es un producto clave para muchas industrias alimentarias. Sin embargo, un problema frecuente que enfrentan plantas pequeñas y medianas es la presencia de olores indeseados en el aceite final. Estas impurezas organolépticas suelen originarse durante el proceso de refinación, especialmente en la etapa de desodorización.
La desodorización es la fase en la que se eliminan compuestos responsables de olores y sabores desagradables, tales como aldehídos, ketonas y ácidos grasos libres. A diferencia de procesos convencionales que operan a temperaturas entre 220°C y 260°C, el método de baja temperatura utiliza rangos de 160°C a 190°C, permitiendo preservar la calidad y estabilidad organoléptica del aceite.
La ventaja principal radica en que a temperaturas moderadas se minimiza la degradación térmica de los componentes, reduciendo la formación de compuestos secundarios que causan aromas no deseados. Además, esta técnica contribuye a un ahorro energético estimado del 15%-25% en comparación con métodos tradicionales, lo que es clave para fábricas con recursos limitados.
| Etapa | Principio clave | Dolor común |
|---|---|---|
| Desgomado (desglose de fosfolípidos) | Separación eficiente de fosfolípidos y sales mediante hidratación | Residuos elevados (>10 mg/kg) que afectan color y estabilidad |
| Neutralización (eliminación de ácidos grasos libres) | Saponificación controlada para evitar pérdidas de aceite | Exceso de ácidos residuales que generan sabores desagradables |
| Blanqueo (adsorción de pigmentos y metales) | Uso de arcillas activadas y temperaturas adecuadas | Adsorción incompleta o sobretratamiento que afecta rendimiento |
| Desodorización (eliminación de compuestos volátiles) | Vacío profundo y control térmico a baja temperatura | Inadecuada eliminación de olores y sabores residuales |
Para maximizar la eficacia en la eliminación de olores, es imprescindible controlar con precisión varios parámetros operativos:
Un caso práctico en una planta mediana mostró que bajar la temperatura de desodorización de 210°C a 175°C, combinado con un ajuste fino del vacío, dejó residuos de aldehídos por debajo de 5 ppm frente a los 20 ppm iniciales, y redujo el consumo de gas en un 20%.
Las operaciones tradicionales de desodorización son intensivas en energía y pueden generar emisiones de compuestos orgánicos volátiles (COV). La aplicación del método de baja temperatura permite:
Integrar sistemas modulares y autónomos para el control automatizado del proceso es una vía efectiva para alcanzar estos objetivos en fábricas que buscan modernizarse sin incrementar excesivamente la inversión inicial.
La atención a estos detalles evitará la típica queja de sabores extraños, favoreciendo la fidelización de compradores en mercados exigentes.
Los productores de pequeñas y medianas plantas pueden beneficiarse enormemente de optimizar simultáneamente desgomado, neutralización, blanqueo y desodorización. Un enfoque integral permite mejorar la pureza del aceite, reducir desperdicios y lograr una consistencia en la calidad que demanda actualmente el mercado global.
Esta sinergia se traduce en: